El jueves y el viernes por la mañana fui a trabajar, como de costumbre.
El viernes por la noche salí con los demás.
El sábado no hice gran cosa, solo salí a correr hasta un bosque al que suelo ir para desconectar un poco.
El domingo fuimos a Milán. La ciudad me gustó, pero la experiencia no fue del todo como esperaba, ya que pasamos bastante tiempo sentados comiendo o en un parque tumbados en lugar de visitar más cosas, lo que me dejó un poco quemado.
El lunes y el martes siguieron la rutina de siempre, con trabajo por la mañana y planes tranquilos por la tarde.





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