Al llegar a Burdeos sobre las 16:00, nos vinieron a recoger 2 transfers para llevarnos a nuestro alojamiento. Una vez allí, deshicimos las maletas y fuimos a hacernos el abono de transporte.
Al día siguiente, fuimos a dar una vuelta por la ciudad para conocer los sitios interesantes.
El miércoles empecé ya el trabajo y estuvo muy bien, el jefe es muy simpático.
El viernes me dio el día libre ya que teníamos un problema con el alojamiento.
El fin de semana fuimos a explorar las calles nocturnas y su ambiente, ya que Burdeos es la ciudad con más restaurantes per cápita.
El lunes 9, después del trabajo, fui a jugar al baloncesto, desgraciadamente me corté la mano, pero fui a la farmacia y me curaron en el acto.
El resto de la semana, tanto en el trabajo como en el tiempo libre, estuvo tranquilo, hasta que nos dijeron el jueves que nos iban a cambiar de alojamiento el domingo.
El sábado comencé a hacer la maleta y a ordenar la casa para que estuviese todo listo para el domingo.








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